domingo, 3 de abril de 2011

Alertan sobre riesgo de incidentes en centrales nucleares argentinas



Hasta la reciente tragedia de Japón, no existía plena conciencia en la población argentina de los riesgos que implica la actividad nuclear en Atucha y Córdoba.

por EFE - 02/04/2011 -

Las dos centrales nucleares de Argentina enfrentan los mismos riesgos de registrar accidentes graves que cualquier otra planta atómica del mundo, pero los antecedentes de incidentes y filtraciones de material radiactivo ocurridos en el país sudamericano encienden una luz de alarma.

Hasta la reciente tragedia de Japón, no existía plena conciencia en la población argentina de los riesgos que implica la actividad nuclear en Atucha I, con 335 MW de potencia y ubicada a 100 kilómetros de la región metropolitana de Buenos Aires, y Embalse, instalada en la central provincia de Córdoba y que posee una potencia de 600 MW.


Este año se culminará en tanto la construcción de la central atómica Atucha II, que sumará 692 MW de potencia al sistema eléctrico argentino, mientras avanza el desarrollo de un reactor de media y baja potencia.


Las autoridades atómicas argentinas descartaron que ocurra algo similar en el país porque las centrales locales utilizan "una tecnología diferente".


Existen varios antecedentes sobre incidentes. La central Atucha I registró un incidente de nivel 2 en la escala INES en 2005, cuando un trabajador de la planta sufrió una sobreexposición a radiación, según informa la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).


En 1983, ya había habido otro incidente en Embalse por "fallas humanas y estructurales suficientemente graves que se pudiera haber pasado al nivel 4, 5 o 6 de INES", señaló a dpa el biólogo Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM).


En esta central también se registraron en diversas oportunidades filtraciones de agua pesada contaminada con materiales radiactivos y tritio a los distintos circuitos de la planta y al lago sobre el que está ubicada. Sobre sus costas está recostada la población de Embalse, con una población total de 15.400 habitantes.


"La central de Embalse está ubicada en una zona sísmica", advirtió a dpa el jefe de campañas de Greenpeace Argentina, Juan Carlos Villalonga. "Atucha I es un modelo de reactor único en el mundo, un prototipo, por lo que no hay experiencia de 'horas/reactor' y se le deben hacer reparaciones casi artesanales", agregó. Para el director de Greenpeace, estas son "situaciones que entrañan riesgos".


También se denunciaron problemas en los diversos centros atómicos. En el que está ubicado en la localidad bonaerense de Ezeiza, 50 kilómetros al suroeste de la capital argentina, se advirtió una contaminación de las napas de agua.


Otro hecho mucho más grave ocurrió en 1983 en el Centro Atómico Constituyentes, ubicado en el límite entre la capital argentina y la provincia de Buenos Aires, en plena zona urbana.


El 23 de septiembre de 1983 se produjo una "excursión crítica" (una reacción fuera de control) en el reactor de investigación RA-2 que expuso a un operador a a 2.000 rad de radiación Gamma y 1.700 rad de neutrones, lo que produjo su muerte dos días después, detalló Montenegro. Otras 17 personas ubicadas fuera de la habitación del reactor recibieron dosis menores.


A esto se agrega el potencial riesgo que implican los depósitos de material agotado y la contaminación que producen las minas de uranio, incluso aquellas que han dejado de producir. "De todas las minas de uranio que han operado sólo se intentó la remediación, y de forma muy deficiente, en Malargüe (Mendoza, oeste), todas las restantes minas de uranio siguen contaminando aire, suelo y agua porque no han sido remediadas", sostuvo Montenegro.


"Hay un listado denso y preocupante de incidentes en las centrales nucleares que no ha sido comunicado como debería haber sido", alertó el presidente de FUNAM, que funciona desde 1982.


El diagnóstico "preocupante" del investigador es que "en Argentina cualquier reactor nuclear puede sufrir el máximo accidente posible; el país tiene un claro historial de incidentes y accidentes que no han sido comunicados cuando debía hacerse a la comunidad; no existe un sistema de monitoreo independiente ni estudios epidemiológicos para investigar los efectos de la radiación y los materiales radiactivos en la salud; y no tenemos una sociedad civil preparada para actuar en casos de accidente".

1 comentario:

gonzalo gimenez dijo...

No hay riesgo alguno, ya que por mi conocimiento en el que yo trabajo en la central de ezeiza el riesgo de que se pase de temperatura es nulo ya que nuestros reactores cuentan con unas barras de 5 metros que se insertan adentro del reactor automaticamente apagandolo
y si no fuera suficiente las edificaciones son antisismicas y el reactor se encuentra en una esfera de 60 metros de radio con un espesor de 3m con lo que es imposible que se escapen los gases si llegara a haber una falla